
Bitcoin se mantuvo en un rango volátil, superando los 90.000 dólares para luego caer, presionado por datos macroeconómicos mixtos de EE.
UU., la política monetaria de Japón y ventas significativas por parte de grandes tenedores. El mercado liquidó un volumen considerable de posiciones, reflejando la alta incertidumbre y la lucha entre fuerzas alcistas y bajistas.










