
Bitcoin cierra el año con una marcada incertidumbre, atrapado entre indicadores técnicos bajistas, una demanda en declive y un entorno macroeconómico adverso.
Las predicciones de analistas apuntan a posibles caídas significativas a principios de 2026, lo que pone en duda la continuación del ciclo alcista y subraya la creciente influencia de factores económicos tradicionales en el mercado cripto.









