
El paro armado del ELN evidencia su poder disruptivo a nivel nacional y su alineación con la situación geopolítica de Venezuela, mientras el Gobierno colombiano responde con un despliegue militar y una condena firme. La acción criminal afectó principalmente a la población civil con bloqueos, ataques y la suspensión de servicios, subrayando el persistente desafío de seguridad que representa este grupo armado.

