El César del toreo estará esta noche en el Festival Taurino de la Temporada Taurina de Manizales
El César del toreo estará esta noche en el Festival Taurino de la Temporada Taurina de Manizales Toros Laura Henao Correa Jue, 08/01/2026 - 22:14 Vie, 09/01/2026 - 00:00 Foto | Archivo | LA PATRIA César Rincón lidió en su última corrida, a plaza llena, de su exitosa carrera en este ruedo. lapatria.com El 12 de octubre pasado en la Plaza de Toros hubo un anuncio que encendió la ilusión en la afición taurina de la capital caldense y del país: el regreso de César Rincón al ruedo manizaleño y su presencia en la Temporada Taurina del 2026. Días después se confirmó su participación en el tradicional Festival Taurino, que será esta noche a partir de las 7:00 p. m., luego del Desfile Solemne de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena.18 años después, Rincón volverá a Manizales a emocionar a la afición con los novillos de las ganaderías de Ernesto Gutiérrez y Juan Bernardo Caicedo, acompañado de los matadores Sebastián Castella y Juan Ortega. Así registró LA PATRIA lo que fue su última tarde en el ruedo local, el 13 de enero del 2008, con este texto de Víctor Diusabá. Mientras César Rincón deshoja la margarita cierta de su adiós (me voy o me voy), su escudero y hermano, en ese orden, Luis Carlos, no aguanta más y se para de la mesa. Las lágrimas que ahora llora en ese silencio ajeno a las notas de una orquesta que suena a lo lejos, son el preludio de este adiós que vivieron Manizales y su plaza de toros Monumental, y por el que esperan, enseguida, Armenia, Medellín y Bogotá. Se diría que sólo Luis Carlos sabe cuánto han costado estos 25 años en el filo de la vida, que es el mismo de la muerte ¿O no? Que, además, no son 25 años sino muchos más, desde la recontada tarde en que el niño asomó por la boca de un burladero en una placita de tientas de la planicie, a una orden del maestro Paco Camino, y el mundo de Rincón como torero echó a andar. No ha parado jamás. Ni por la hepatitis C, ni por las cornadas. Ni por los fracasos, que son una constante en esto del toreo. Ni por los éxitos, que embriagan. Ni por la tragedia de su madre y de su hermana. Por eso pretender que cuando el próximo 24 de febrero, en la Santamaría, César Rincón se jubile a la altura del arrastre del quinto de la tarde, es una utopía. De hecho, no existen los ex matadores de toros. Nadie se presenta como, «mucho gusto, fulano de tal, ex torero». César Rincón es torero, siempre lo será. Cualquier día, dentro de 10 o 20 años. Ojalá, en 50. Cuando Rincón vaya por una calle de este país, de España, de México, de Francia, de Portugal, de Ecuador, de Perú, de Venezuela, habrá que decirle como él quiere que le digan, pero ante todo, como merece que le digan, que le digamos: «¡Ahí va un torero!». Quedará la nostalgia ¿A qué sabe la palabra Adiós? Todas las despedidas producen nostalgia. Recuerdo cuando partí de Colombia, me despedí de mi mamá en medio de una tristeza muy grande y jamás volví a verla. Hay nostalgia cuando uno termina de leer un libro que deja huella, dan ganas de volver a repasarlo. Creo que ese libro de César Rincón, que terminará de escribirse muy pronto, es rico volver a repasarlo. Claro que me quedará la nostalgia de los trajes de luces, de verlos colgados, me embargan muchísimas cosas. No terminaría de expresar la nostalgia que me da, pero igual me voy con una grandísima alegría. ¿Y cómo hacer para que la nostalgia no se convierta en la tentación de volver? La madurez. La vida tiene momentos de arrojo, de no manejar la cabeza sino el corazón, y el toreo es así. Así son las faenas: se entra con el corazón y después se maneja la cabeza para estudiar el toro y dominarlo. He conseguido casi todo en el toreo, siempre hay algo que se queda en el tintero. Pero el torero de bragueta ha dado paso al de cabeza. Quiero disfrutar lo que resta de mi vida, que ojalá sea con mucha salud, trabajando y disfrutando de la ganadería y de mi familia. Lo que sí sé es que tengo muchas cosas para seguir vinculado a mi profesión. Ese es el complemento no para frustrarme, para estar al lado del toro. Además jamás se es ex matador de toros... En ningún momento me voy a cortar la coleta, eso de cortársela es como quitarse la mitad de la vida. Yo soy torero y moriré torero. Si las circunstancias de la vida le dijeran, César Rincón elija tres momentos inolvidables de estos 25 años que más le han conmovido, que lo hayan llenado de felicidad, ¿con cuáles se quedaría? Desde luego, con el día de mi alternativa, el 21 de mayo de 1991 (su primera puerta grande en Las Ventas), y mi última tarde en Barcelona. Creo que son tres momentos preciosos. Sobre todo ese último día en Barcelona, rodeado de amigos. Y con lo que hice. Me dijo don Pablo Lozano: «César, Dios es muy grande contigo. Que fuerza de moral tienes para continuar una temporada que había sido tan adversa, pero hoy te mandó dos toros y los has toreado como los ángeles». Cuando una persona de esa categoría te dice eso, es una maravilla. En una entrevista que le hicieron a don Pablo, decía que había llorado y emborrachado dos veces en su vida. Una, el día en que Palomo Linares cortó un rabo en Las Ventas. Y la otras, «que se había embriagado», así lo dijo, de haberme visto torear en Barcelona. ¿Y los tres momentos más difíciles...? Lo más duro, las muertes de mi mamá y de mi hermana. Además, la cornada de Palmira, que fue muy grave y que me puso en túnel. La otra, la hepatitis C que realmente nunca pensé que después de superar la enfermedad pudiese volver a torear y menos volver a salir a hombros por la puerta grande de Madrid, dos veces por la puerta grande de Sevilla, triunfar en Barcelona, triunfar en Ronda, triunfar en México en esta última etapa. Madrid, las puertas grandes Madrid, fue su casa, usted la hizo su casa... Sí, a partir de esa primera tarde, fundamental. Sin ella no se dónde estaría, ni siquiera creo que estaríamos aquí sentados, haciendo esta entrevista. Cuando hablo de Madrid, siempre bajo la cabeza. Y si llevo puesto un sombrero me lo saco para decirle «buenos días, Reina Mía», como hacía Juncal (torero de una serie española de ficción) cuando pasaba en frente de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Hombre, sin ella no tendría la finca que se llama Las Ventas del Espíritu Santo. Creo que la afición de Madrid se siente feliz de que yo le haya puesto a mi ganadería ese nombre. Con todos mis respetos para todos los toreros españoles, Madrid es plaza mía. A muchos toreros les ha cambiado la vida, pero a mí, a César Rincón me la cambió totalmente. Pero cuando recuerda esas tardes en que orden te aparecen las cosas, por ejemplo con lo de ‘Bastonito’ hoy qué sientes, como lo recuerda. Como una de las faenas más importantes de mi vida el mejor recuerdo de César Rincón en Madrid. La entrega el pundonor, la raza, el coraje... Con mi mujer, pusimos en unos afiches las seis puertas grandes, y en el medio una foto mía dando la vuelta al ruedo, tras la faena a ‘Bastonito’, al que sólo le corté una oreja. No se me ve la cara de felicidad sino de tragedia, pero por dentro de gozo, de decir yo fui capaz de torear ese toro. Pero no olvido la última salida a hombros, la sexta fue una reconfirmación definitiva de mi carrera. ¿Cuál fue el secreto de su vigencia? Tener afición. Porque lo mío en España ha sido muy duro, durísimo. Hay que vivirlo, no lo podría describirlo con palabras. Si yo hubiese nacido en España, estoy seguro, con lo que hice tendría un reconocimiento superior al que me tienen. Desde luego que los aficionados y los toreros me guardan un respeto muy grande. Pero yo soy consciente de lo que es estar al otro lado del charco. Y en el mismo México pasa lo mismo. Me acuerdo la última tarde en Barcelona que le brindé un toro a mi hermano, porque él más que nadie sabía los sufrimientos, además de las alegrías, que teníamos después de cada tarde. Muchas veces, algunos españoles, no puedo generalizar, gritaban cosas muy duras. Es fácil habla ahora de seis puertas grandes en Madrid, ¿pero cuál es esa faena que tiene guardada en un lugar muy recóndito del corazón porque estuvo muy bien pero casi nadie se enteró? Una tarde en Sevilla, día lluvioso, al toro número 13 de Núñez del Cuvillo, de nombre Fugitivo. Ese es de los toros que mejor he toreado en mi vida. Lo maté espectacularmente, me pegó una cornada, pero esa es de las tardes más bonitas. Cuajé al toro de principio a fin. Me hicieron sonar la música para premiar mi toreo con el capote. Y una tarde de esas en que haya querido irse ahí mismo porque las cosas no funcionaron... En Salamanca. Hay plazas donde infortunadamente no se pudo. Allí una vez corté tres orejas en mano a mano con Julio Aparicio, pero después no pude. Eran tardes en las que sólo al hacer el paseíllo, ya me estaban pitando. No hice la grosería que yo le vi hacer a un torero que cuando salía de una plaza se quitó las zapatillas las sacudió para no llevarse arena de esa plaza. Pero sin duda que Salamanca fue una plaza casi imposible para mí. Se arrepiente ¿Y esa decisión de la que aún se arrepiente? Sí, una tarde también en Sevilla, que luego me castigó duro por eso. Fue el 12 de octubre de 1992, la corrida de la Expo. Estaba anunciado con Curro Romero y con Espartaco y toros de Torrealta. Si a mi me llegasen a preguntar en este momento yo diría que sí toreo. Una tarde preciosa, cartel de no hay billetes, de las mayores expectativas que haya vivido en una plaza de toros, televisión para toda España. Ese día no toreé por pura ignorancia. Parece ser que los toros de Torrealta los habían rechazado en el reconocimiento y habían traído unos toros de Paloma Eulate. Mi apoderado llegó y me dijo que habían cambiado la corrida y que no eran los toros para torear en Sevilla y que Espartaco se quitaba, y nosotros teníamos que hacer lo mismo. En aquel momento no tenía ni idea quien era Paloma Eulate, hoy en día sé que es la mamá de Borja Prado el ganadero de Torrealta, entonces se trataba de la misma ganadería. Mi apoderado tendría sus razones, pero en ese momento hice lo que él me sugirió. Tenía que hacer lo que decía el apoderado, para eso le dejé las riendas. Me costó una multa de 10 millones de pesetas, una multa que nunca me la quitaron y después, el castigo de Sevilla. El 24 de febrero pasadas las 6:00 de la tarde comienza una nueva vida (Luis Carlos, su hermano se levanta de la mesa) Desde luego que para mi hermano y para todos los que estamos alrededor, será una nueva vida, pero con la ilusión de no desaparecer. A Dios gracias mi profesión me ha dado muchas satisfacciones y una de ellas es la ganadería, sé que es más difícil, sobre todos cuando uno revisa la historia de las ganaderías. ¿Qué le espera a la tauromaquia colombiana después de César Rincón? Tienen un porvenir muy grande. Ahí hay gente que puede llegar muy lejos. Luis Bolívar. Dicen que Ramiro Cadena estuvo muy bien el otro día. Me gustó lo de Ricardo Rivera el día de su presentación en Colombia. Ojalá que sepan asimilar los triunfos y puedan llegar a ser grandes figuras del toreo. Eso es lo más importante, tienen que mentalizarse, eso es lo que necesitamos. Las comparaciones son muy odiosas. Decir de entrada que tienen que llegar al mismo nivel de César Rincón es ilógico e injusto. En España donde se dan miles de festejos, pocas veces salen figuras del toreo. Estaría muy mal de nuestra parte pensar que, por ejemplo, si Luis Bolívar es un torero importante debe salir no sé cuántas veces por la puerta grande de Las Ventas. Hay toreros que sin triunfar en Madrid han sido figuras. Lo que digo es que los toreros colombianos no hay que medirlos con una rasero que tienda a comparar a César Rincón. Ojalá que un torero colombiano pueda ellegar mucho más alto de donde yo llegué. Así fue su última corrida Abrió la tarde, que estuvo despejada y calurosa, con Banderito de 486 kilos y la expectativa por ser esta su última corrida en Manizales, se convirtió en desencanto. Su actuación se redujo a seis verónicas muy limpias rematadas con la media que le ponen marco a la tanda con la capa. Aplausos de consuelo. Con su segundo toro, Profesor de 446 kilos, las cosas no fueron mejores. Todo incierto, embestida incierta y final incierto con un pinchazo y una estocada caída y suficiente. El gesto de disgusto del torero lo dijo todo. Expectativa Muchos jóvenes no han visto torear al maestro César Rincón, entre ellos Juan Esteban Toro, que cuenta sus expectativas de lo que será verlo en el festival taurino: "Hay mucha ilusión en lo que pueda pasar. Han pasado muchos años desde que el César no vuelve al ruedo y sin duda alguna lo que nos mostró en Madrid es un abrebocas de lo que puede suceder en Manizales. Vienen momentos grandes para el toreo colombiano ante la dura situación que pasamos, esperamos que ojalá César visite otros lugares, plazas y provincias. Nunca he visto a Rincón en el ruedo. Que gran momento para conocer al César del toreo". Haga clic aquí y encuentre más información de LA PATRIA.Síganos en Facebook, Instagram, YouTube, X, Spotify, TikTok y en nuestro canal de WhatsApp, para que reciba noticias de última hora y más contenidos. Temas Destacados (tags) Temporada Taurina de Manizales