
Los agüeros de fin de año, como las doce uvas, las lentejas y la ropa interior amarilla, se mantienen como una tradición central en Colombia. Más allá de las creencias sobre su efectividad, estos rituales funcionan como un acto colectivo de esperanza y renovación, fortaleciendo la identidad cultural y la unión familiar mientras se despide un ciclo y se da la bienvenida a uno nuevo.





