
El aumento del salario mínimo se ha consolidado como uno de los temas más polarizantes de la coyuntura política. Mientras el Gobierno lo defiende como una medida de justicia social y estímulo económico, precandidatos de oposición y analistas advierten sobre graves riesgos de inflación, desempleo e informalidad, enmarcando la decisión en una estrategia electoral de cara a 2026.










