
El descubrimiento de la secta Lev Tahor en Yarumal, con 17 menores bajo protección (cinco de ellos buscados por Interpol), posiciona a Colombia como un posible punto de tránsito o asentamiento para grupos internacionales controvertidos. El caso subraya la importancia de la cooperación internacional y los controles migratorios para proteger a poblaciones vulnerables, especialmente niños, de organizaciones acusadas de graves delitos.







