
El incendio en el asentamiento Las Margaritas II, si bien fue una tragedia para las familias afectadas, evidenció una respuesta interinstitucional eficaz. No obstante, el suceso pone de manifiesto el problema crónico de riesgo y precariedad en las zonas informales de Pereira, requiriendo acciones a largo plazo más allá de la atención a la emergencia.


