
El Gran Malecón ha trascendido su función como espacio público para convertirse en un motor clave del desarrollo turístico y económico de Barranquilla. Su éxito, evidenciado por la masiva afluencia de visitantes y el impulso al sector hotelero, refleja una estrategia urbana exitosa que ha diversificado la oferta de la ciudad más allá de sus eventos tradicionales, consolidándola como un destino atractivo durante todo el año.



