
La historia de Bizcocho, desde su brutal agresión hasta su adopción por la Policía de Antioquia, resalta el poder de la denuncia ciudadana y la respuesta institucional. El caso se convierte en un emblema de la lucha contra el maltrato animal en Colombia, con un proceso judicial en curso contra el agresor y una nueva vida para el canino, que ahora forma parte de la fuerza pública.





