
La decisión de enviar a prisión a un hombre por el abuso sexual de una perrita en Bogotá, en aplicación de la Ley Ángel, constituye un hito judicial en Colombia. Este caso, que involucró a una canina llamada Keila, no solo visibiliza la gravedad de la violencia sexual contra los animales, sino que también establece un precedente legal que endurece las sanciones y refleja un avance en la protección de los seres sintientes en el país.

