
La venta de la participación de EPM en Tigo-UNE es una desinversión estratégica para deshacerse de un activo con rendimiento financiero negativo y obtener capital para sus proyectos misionales. El proceso se desarrollará en varias etapas, cumpliendo con la normativa de enajenación de activos estatales, y se espera que finalice en 2026, reconfigurando la estructura de propiedad de uno de los principales operadores de telecomunicaciones del país.










