
La cancelación del concierto de Kendrick Lamar se debió a la falta de permisos del IDIGER, que citó documentación técnica incompleta y riesgos estructurales. Los promotores culpan a un sistema de permisos deficiente y a una "guerra sucia", pero han asegurado el reembolso total de las entradas.
La situación ha provocado investigaciones oficiales y ha puesto en duda la realización de los próximos grandes conciertos en el Vive Claro.











