
Los conciertos de Shakira en Cali y Bogotá no solo marcaron un exitoso regreso artístico, sino que también funcionaron como potentes motores económicos y culturales.
Demostraron la capacidad de las ciudades colombianas para organizar eventos internacionales a gran escala y celebraron la identidad nacional a través de fusiones musicales históricas, como su presentación con el Grupo Niche y la Filarmónica de Mujeres.










