
El regreso de J Balvin a Medellín fue un evento sin precedentes que combinó una duración maratónica, una lista de invitados de talla mundial y momentos de profunda carga emocional. El concierto no solo celebró la carrera del artista, sino que se convirtió en un festival que reafirmó a Medellín como epicentro de la música urbana, dejando una huella imborrable en sus miles de asistentes.










