
La adquisición del portafolio minorista de Itaú por parte del Banco de Bogotá consolida la posición de este último en el mercado de personas naturales, mientras Itaú reorienta su estrategia en Colombia y Panamá hacia el sector corporativo. La transacción, pendiente de aprobación regulatoria, es vista como un movimiento clave que redefine el panorama bancario en la región.










