
La reforma tributaria del Gobierno Petro, ajustada a una meta de recaudo de $16,3 billones, enfrenta un panorama crítico en el Congreso. A pesar de eliminar puntos controvertidos como el IVA a los combustibles, la insistencia en sobretasas al sector financiero y otros gravámenes mantiene una fuerte oposición que podría llevar al archivo de la iniciativa, comprometiendo la financiación del presupuesto de 2026.










