
La campaña militar antidrogas de Trump en el Caribe y el Pacífico se caracteriza por su alta letalidad y la controversia legal y diplomática que la rodea. A pesar de la defensa de la administración, que la presenta como un éxito en la reducción del narcotráfico, las acusaciones de ejecuciones extrajudiciales y posibles violaciones del derecho internacional han provocado una condena generalizada y tensiones con países de la región, especialmente Colombia.










