
Las 'stablecoins' demostraron su valor práctico en 2025, especialmente en Latinoamérica, al ofrecer soluciones a problemas económicos reales como la escasez de divisas en Venezuela y los altos costos de las remesas. Su creciente adopción en mercados emergentes impulsa su consolidación como una capa fundamental de la nueva infraestructura financiera global.










