
El caso de la muerte de dos oficiales en el Cantón Norte se investiga como un feminicidio y suicidio, revelando presuntas fallas de seguridad dentro del Ejército, como la presencia de armas no oficiales y antecedentes de violencia del agresor. La familia de la víctima busca establecer la responsabilidad del Estado, mientras el suceso genera un debate sobre la salud mental y la prevención de la violencia de género en las Fuerzas Militares.










