
La ciudad de Cartagena ha implementado una prohibición definitiva de los carruajes de tracción animal en su Centro Histórico, reemplazándolos por una flota regulada de coches eléctricos. Esta transición, que busca mejorar el bienestar animal y modernizar el turismo, ha generado tanto apoyo como protestas por parte del gremio de cocheros, abriendo un nuevo capítulo en la historia de la movilidad turística de la ciudad.










