Enfrentamientos entre el ELN y disidencias de las FARC provocan una crisis humanitaria en el Catatumbo



Una nueva escalada de violencia entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias del Frente 33 de las FARC ha sumido a la región del Catatumbo en una crisis humanitaria. Los enfrentamientos, que se intensificaron alrededor del 25 de diciembre, se concentran en municipios como Tibú, La Gabarra, Ocaña y Ábrego, y tienen como objetivo el control territorial y de las economías ilícitas, dejando a la población civil atrapada en medio del fuego cruzado. Como consecuencia directa de la confrontación, se ha producido un desplazamiento masivo. Según cifras de la Alcaldía de Cúcuta y otras fuentes, al menos 250 personas han sido desplazadas. La capital de Norte de Santander ha recibido a 150 personas, quienes se encuentran alojadas en casas de familiares y redes de apoyo. Por su parte, el municipio de Tibú ha acogido a 192 desplazados, de los cuales 72 están en albergues y 120 con allegados.
Además, se reporta que unas 500 familias permanecen confinadas y la Defensoría del Pueblo ha alertado sobre heridos que requieren atención médica urgente.
Las autoridades han identificado a tres cabecillas del ELN como los principales responsables de la ofensiva: alias ‘Parmenio’, del frente Juan Fernando Porras Martínez; alias ‘Caballo de Guerra’, segundo al mando de la misma estructura; y alias ‘Chuky’, líder de la compañía Caribe. Estas facciones son señaladas de coordinar los ataques contra las disidencias y la fuerza pública, utilizando incluso drones armados. Ante la gravedad de la situación, la vicepresidenta Francia Márquez ha hecho un llamado enérgico al Estado para que brinde asistencia humanitaria de emergencia y garantice condiciones de seguridad que permitan el retorno de las comunidades a sus territorios, advirtiendo que cerca de 6.000 habitantes están en riesgo. La Alcaldía de Cúcuta ha activado su capacidad de respuesta institucional para atender a los afectados, mientras que la Defensoría del Pueblo ha exigido a los grupos armados un cese inmediato de los combates para permitir el acceso de las misiones médicas.


















