Los archivos desclasificados del caso Epstein revelan la existencia de víctimas en Colombia y profundizan los vínculos del expresidente Andrés Pastrana con la red criminal



La reciente publicación de archivos del caso Jeffrey Epstein ha confirmado una conexión directa con Colombia, que involucra tanto a víctimas como a figuras políticas de alto nivel. Los documentos revelan que una niña de 12 años, captada en Bogotá, fue sometida por la red de explotación sexual durante seis años, hasta su mayoría de edad. Adicionalmente, un informe del FBI de 2008 detalla que un funcionario de la agencia en Bogotá brindó apoyo a una víctima a través del Programa de Asistencia, lo que confirma la presencia de personas afectadas en territorio colombiano y el seguimiento de las autoridades estadounidenses, aunque el caso fue cerrado administrativamente. Los archivos también refuerzan los lazos del expresidente Andrés Pastrana con el círculo de Epstein. Un correo electrónico de 2003 entre Janet Larsen y Ghislaine Maxwell, socia clave de Epstein, menciona un viaje de Maxwell a Colombia y su encuentro con Pastrana, cuyo apellido aparece mal escrito como “Prastrano”. En una declaración posterior, Maxwell confirmó que visitó el país entre 2002 y 2003 por invitación de Pastrana, a quien describió como su amigo, y afirmó que pilotearon juntos un helicóptero Blackhawk.
Según Maxwell, Epstein también estuvo presente en ese viaje a Colombia.
Estas revelaciones se suman a pruebas anteriores, como registros de vuelo de 2003 que muestran a Pastrana viajando con Epstein y Maxwell, y fotografías del expresidente en la casa del magnate. La conexión colombiana se extiende a otras figuras, como Thierry Gaubert, exconsejero del presidente francés Nicolás Sarkozy y condenado por corrupción.
Gaubert, amigo de Pastrana, poseía una mansión en Nilo (Cundinamarca) que era visitada por el expresidente y su esposa, Nohra Puyana. Aunque los documentos desclasificados no demuestran la existencia de una red criminal estructurada en Colombia, sí evidencian que el país fue un punto de interés en el caso, planteando serios interrogantes sobre el alcance internacional de las víctimas y las relaciones de poder que facilitaron las operaciones de Epstein.
















