La inteligencia artificial y la automatización redefinen el futuro del trabajo en Colombia y el mundo



El mundo laboral se encuentra en un punto de inflexión, con proyecciones que indican que para 2026 la inteligencia artificial (IA), los modelos de trabajo híbridos y la revalorización de las habilidades humanas consolidarán un cambio estructural. Según un análisis de WeWork y PageGroup, la IA dejará de ser una novedad para integrarse de forma natural en el día a día, tanto en el software como en los espacios físicos, a través de robots colaborativos y vehículos autónomos.
Esta transformación tecnológica está redefiniendo la estructura del empleo.
Mientras la automatización asume tareas repetitivas y administrativas, surgen nuevos perfiles profesionales como ingenieros de prontitud, especialistas en integración de IA y expertos en ética tecnológica. En este contexto, las competencias netamente humanas como la creatividad, la comunicación interpersonal, el liderazgo, la empatía y el pensamiento estratégico adquieren un valor sin precedentes. Adicionalmente, la relación con el trabajo evoluciona del equilibrio a la integración, donde los empleados buscan mayor autonomía y flexibilidad para compatibilizar sus responsabilidades laborales con su vida personal, consolidando los modelos híbridos y convirtiendo las oficinas en ecosistemas conectados.
En este escenario global, Colombia ocupa una posición de “adoptante intermedio”. A pesar de contar con avances normativos como el CONPES 4144 y ocupar el cuarto lugar en el Índice Latinoamericano de IA 2025, el país muestra debilidades en infraestructura de datos, inversión en I+D y una baja densidad de robots industriales en comparación con potencias mundiales. Aunque existen casos de éxito, como las soluciones digitales de Ecopetrol o el uso de IA en el sector financiero, el impacto es limitado por la falta de escala. El país ha participado en las distintas fases de adopción tecnológica regional, pero con un rezago notable. La disyuntiva para Colombia es estratégica: puede seguir un camino de inercia, convirtiéndose en un usuario tardío de tecnologías definidas en otros lugares, o puede tomar la decisión de priorizar sectores clave para multiplicar la productividad con IA y robótica, y apostar por nichos en tecnologías emergentes como la computación cuántica. El futuro del trabajo ya comenzó, y la pregunta para el país no es si la transformación llegará, sino qué rol quiere desempeñar en ella.












