Entre el rescate y la conservación: la fauna silvestre colombiana frente a la actividad humana



Durante la temporada decembrina, las autoridades ambientales en diversas regiones de Colombia han registrado un aumento significativo en los rescates de fauna silvestre. Este fenómeno se atribuye a una combinación de factores, entre los que se destacan las fuertes lluvias, la expansión urbana, el incremento de los viajes y otras actividades humanas.
Especies como aves, reptiles y pequeños mamíferos son las más afectadas, ya que son desplazadas de sus hábitats por inundaciones, deslizamientos o la cercanía a zonas residenciales. A esta situación se suma el preocupante incremento del tráfico ilegal de fauna, que se intensifica durante las festividades con la captura de animales para ser comercializados como mascotas exóticas. Como respuesta, los centros de atención y valoración de fauna han redoblado sus labores para recibir, evaluar y rehabilitar a los animales rescatados, aunque muchos de estos operan al límite de su capacidad. Las autoridades hacen un llamado a la ciudadanía para que no manipule animales silvestres y reporte cualquier caso de riesgo a las líneas de atención. Paralelamente a las labores de rescate, se adelantan proyectos de conservación a largo plazo. Un ejemplo es el programa de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) para la recuperación del pez capitán de la Sabana (Eremophilus mutisii), una especie endémica de la cuenca alta del río Bogotá. Esta iniciativa combina investigación científica, manejo en cautiverio y educación ambiental con el objetivo de fortalecer sus poblaciones y preparar futuras reintroducciones en su entorno natural, buscando así mantener el equilibrio biológico de los ecosistemas andinos. En una línea similar de fomento a la coexistencia, en Buenaventura se desarrolla la ‘Ruta de la Zarigüeya’. Este proyecto utiliza el arte público y la educación ambiental para promover una convivencia armónica entre la comunidad y la fauna silvestre urbana, como las zarigüeyas y las iguanas. Ambas iniciativas subrayan la importancia de la educación y la participación ciudadana como pilares fundamentales para la conservación de la biodiversidad del país.










