Rusia acusa a Ucrania de intentar atacar con drones una residencia de Vladimir Putin



El gobierno ruso denunció un presunto intento de ataque por parte de Ucrania contra una residencia del presidente Vladimir Putin en la región de Nóvgorod, al norte del país. Según el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, Ucrania lanzó al menos 91 drones de largo alcance durante la madrugada del 28 de diciembre, los cuales, aseguró, fueron derribados en su totalidad por los sistemas de defensa aérea rusos sin causar víctimas ni daños significativos. Moscú calificó el incidente como una “acción imprudente” y un ataque “terrorista” y “personal”, advirtiendo que no quedaría sin respuesta y que revisaría su postura en las negociaciones de paz. Para respaldar sus afirmaciones, el Ministerio de Defensa ruso publicó un video que presuntamente muestra uno de los drones derribados. El gobierno ucraniano, encabezado por el presidente Volodímir Zelenski, negó categóricamente las acusaciones, calificándolas de “mentiras” y de un intento deliberado por parte de Moscú para socavar los esfuerzos diplomáticos y crear pretextos para futuras agresiones.
Kiev sostuvo que no existe evidencia creíble que respalde la afirmación de que ordenó o ejecutó dicho ataque. A pesar de las acusaciones y de asegurar que decenas de drones fueron interceptados, las autoridades rusas se han negado a presentar más pruebas del presunto atentado. Estas acusaciones surgen en un momento crítico para las conversaciones de paz, que según Estados Unidos y sus aliados europeos, habían mostrado avances. El incidente ocurrió pocos días después de una reunión en Florida entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y Zelenski, donde ambos líderes expresaron optimismo, afirmando estar “muy cerca” de un acuerdo. Trump manifestó haber sido informado por Putin sobre el supuesto ataque y sentirse “muy enfadado”, aunque reafirmó su esperanza de continuar con el proceso de paz. Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, anunció que Moscú “endurecerá” su posición negociadora.
En medio de la escalada de tensión, Rusia también anunció el despliegue de misiles con capacidad nuclear Oreshnik en Belarús y realizó ataques aéreos en Odesa que dejaron al menos cuatro heridos, entre ellos tres niños.















