Muere la actriz e ícono cultural Brigitte Bardot a los 91 años



Brigitte Bardot, conocida mundialmente como "B.B.
", murió el 28 de diciembre de 2025 en su residencia de Saint-Tropez. La noticia, confirmada por su fundación, generó reacciones a nivel mundial, incluyendo un homenaje del presidente francés, Emmanuel Macron, quien la describió como una encarnación de "una vida de libertad". Bardot se convirtió en un ícono cultural en las décadas de 1950 y 1960, protagonizando más de 40 películas que alteraron la representación de la mujer en el cine. Su papel en "Y Dios… creó a la mujer" (1956) fue un punto de inflexión, presentando a una mujer cuyo deseo era el motor de la historia, sin disculpas. Su presencia en pantalla fue calificada como un "fenómeno" que mezclaba irreverencia y autonomía.
Más allá del cine, Bardot fue una influyente figura en la moda.
Popularizó el estampado vichy con su vestido de novia, las zapatillas de bailarina Repetto, las camisetas marineras y el escote que lleva su nombre. Su estilo, complementado con su peinado voluminoso y sus ojos delineados con un estilo felino, se convirtió en un símbolo de la mujer francesa moderna y desinhibida. Su imagen trascendió tanto que fue elegida como el rostro de Marianne, el emblema de la República Francesa. En 1973, a los 39 años y en la cima de su fama, anunció su retiro definitivo del cine para dedicarse por completo al activismo por los derechos de los animales. En 1986 creó la Fundación Brigitte Bardot, utilizando su estatus de celebridad para presionar a gobiernos e industrias en favor del bienestar animal.
Esta faceta de su vida fue asumida con una determinación que le ganó el reconocimiento de organizaciones animalistas.
Sin embargo, su legado es complejo y contradictorio.
Durante sus últimos años, la figura de Bardot se vio empañada por múltiples condenas por incitación al odio racial, con declaraciones xenófobas e islamófobas. Sus simpatías por la extrema derecha también generaron un amplio repudio. Esta tensión entre la encarnación de la libertad y sus posturas posteriores es una parte ineludible de su historia, demostrando que los mitos culturales pueden ser luminosos y problemáticos a la vez.












