Estados Unidos impone un bloqueo naval a petroleros de Venezuela y aumenta la tensión bilateral



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó un “bloqueo total y completo” a todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela.
Esta medida, calificada como una ofensiva sin precedentes, eleva drásticamente la tensión entre ambas naciones.
Trump justificó la acción argumentando que el gobierno de Nicolás Maduro utiliza los ingresos del petróleo para financiar el “narcoterrorismo, la trata de personas, el asesinato y el secuestro”, y por ello ha designado al régimen venezolano como una organización terrorista internacional. Además, el mandatario estadounidense exigió la devolución de “todo el petróleo, la tierra y otros activos” que, según él, fueron robados a Estados Unidos. La orden se produce tras la reciente incautación de un buque cisterna cargado de crudo venezolano por parte de fuerzas estadounidenses, un hecho que Caracas describió como piratería. La respuesta del gobierno venezolano fue contundente.
Calificó el anuncio como una “amenaza grotesca e irracional” y un intento de Washington por apropiarse de los recursos naturales del país. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, aseguró que las acusaciones de Estados Unidos son “fantasiosas” y que el verdadero objetivo es forzar un cambio de régimen.
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) rechazó la medida, afirmó que no se dejará intimidar y que preservará “a toda costa” la integridad territorial y los derechos soberanos sobre sus espacios aéreos y marítimos. Venezuela anunció que denunciará las amenazas de bloqueo ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), argumentando que la acción viola la Carta de la ONU, el derecho al libre comercio y la libre navegabilidad. La escalada de presión genera serias preocupaciones a nivel regional e internacional.
Analistas advierten que el bloqueo podría tener profundas repercusiones económicas, como un aumento en los precios globales del petróleo, y agravar la crisis humanitaria en Venezuela. La medida también plantea riesgos de una confrontación militar, especialmente considerando el amplio despliegue naval estadounidense en el Caribe, encabezado por el portaaviones USS Gerald Ford. En Estados Unidos, algunos legisladores y expertos legales han señalado que un bloqueo de esta naturaleza podría constituir un acto de guerra si no es aprobado por el Congreso. No se menciona si la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha solicitado la intercesión de la ONU para mediar en el conflicto.





















