Petróleos Mexicanos suspende el suministro de crudo a Cuba



La empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) suspendió el envío de buques petroleros a Cuba durante la última semana de enero de 2026, retirando de su cronograma oficial un cargamento que estaba programado para zarpar desde puertos mexicanos. Esta decisión representa una ruptura con la política de asistencia que México había mantenido en los últimos años, mediante la cual enviaba aproximadamente 20.000 barriles diarios para mitigar la crisis eléctrica en el país caribeño. Con esta medida, el gobierno mexicano prioriza el abastecimiento interno y la salud financiera de Pemex frente a los compromisos de solidaridad internacional. La interrupción del suministro ocurre en un momento de profunda reestructuración financiera de Pemex, que busca reducir su deuda y mejorar sus márgenes de exportación hacia mercados que pagan precios internacionales. La suspensión sugiere que no se renovaron los acuerdos de intercambio o donación que permitían el flujo de hidrocarburos hacia La Habana. Además, las autoridades mexicanas están evaluando el impacto de las sanciones internacionales sobre las entidades que comercian con Cuba para proteger la operatividad de la petrolera en el sistema financiero global.
Algunas informaciones sugieren que este cambio podría estar vinculado a negociaciones bilaterales con Estados Unidos en materia migratoria y comercial.
Para Cuba, la pérdida del suministro mexicano representa un golpe crítico, ya que el país atraviesa una de sus peores crisis energéticas, con apagones que superan las 12 horas diarias en varias provincias.
La medida obliga a la administración cubana a buscar proveedores alternativos en mercados más lejanos como Rusia o Argelia, lo que incrementa los costos logísticos. Las plantas termoeléctricas de la isla dependen del crudo pesado proveniente de los pozos de Campeche, por lo que la interrupción del flujo energético complica aún más su ya deteriorado sistema.
Pemex no ha aclarado si la suspensión será temporal o permanente.
Mientras tanto, en México, sectores de la oposición exigen transparencia sobre los términos comerciales de estas entregas. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó los envíos como una "decisión soberana" del Estado.
El gobierno mexicano deberá ahora equilibrar su tradicional política exterior con las realidades económicas de su industria petrolera.
















