Más Allá del Estigma: Colombia Enfrenta los Desafíos de la Salud Mental con Iniciativas Locales y Conciencia Colectiva



El bienestar emocional se consolida en Colombia como un tema prioritario, evidenciado tanto en iniciativas regionales concretas como en un creciente debate público sobre la necesidad de abordar la salud mental sin estigmas. Este enfoque reconoce que el cuidado psicológico es un acto de responsabilidad comunitaria y una pieza clave para la calidad de vida. Un ejemplo destacado de este avance se presenta en Nariño, donde se impulsa una cultura que valora el bienestar emocional.
El psicólogo clínico Oswaldo Navarro Arteaga lidera esta transformación con su enfoque “Psicología Integral Para Todos”, que combina terapia cognitivo-conductual con meditación y autorregulación emocional.
Su trabajo ha mostrado resultados significativos: cerca del 35 % de sus pacientes ha logrado una disminución notable de síntomas de ansiedad y un 28 % ha presentado mejoría en estados depresivos. A través de la Fundación Sentido de Vida y en alianza con el ICBF, estas estrategias se han extendido a comunidades vulnerables, fortaleciendo vínculos familiares y habilidades de comunicación. A nivel nacional, la discusión sobre salud mental cobra especial relevancia durante la temporada de fin de año. Aunque diciembre es percibido como una época de celebración, para muchas personas representa un periodo de alto riesgo psicológico.
La presión social por “estar feliz” puede generar una disonancia entre lo que se siente y lo que se espera expresar, intensificando la fatiga emocional y síntomas de ansiedad o depresión. La Navidad actúa como un marcador simbólico que puede exponer conflictos familiares, duelos no resueltos y presiones económicas.
Entre los riesgos silenciosos de esta época se identifican la sobreexigencia emocional, el estrés financiero, el aumento en el consumo problemático de alcohol, la reactivación de duelos por las ausencias y la comparación social amplificada por las redes. Para afrontar estos desafíos, los expertos proponen humanizar las festividades, legitimando todas las emociones sin juicio y ajustando las expectativas a una “Navidad posible” en lugar de una perfecta.
Se recomienda también una planificación económica realista y buscar acompañamiento profesional si aparecen señales de alarma, entendiendo que la salud mental no se toma vacaciones.














