México y Estados Unidos envían ayuda humanitaria a Cuba en medio de una crisis energética y tensiones diplomáticas



La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó el envío de ayuda humanitaria a Cuba para atender la “aguda escasez de combustible” que enfrenta la nación caribeña, y se prevé que la asistencia llegue a más tardar el lunes de la próxima semana. Sheinbaum enfatizó que el suministro de petróleo a la isla es una decisión soberana del Estado mexicano y una continuación de la política de solidaridad que han mantenido gobiernos anteriores, incluido el de Andrés Manuel López Obrador, para mitigar los efectos del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos. Esta decisión se produce en un clima de tensión con Estados Unidos.
La mandataria mexicana ha adoptado una postura cautelosa frente a amenazas pasadas de la administración Trump sobre posibles represalias, como aranceles, a los países que envíen petróleo a Cuba. Sheinbaum ha instruido a su canciller, Juan Ramón de la Fuente, a comunicarse con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, para ratificar los acuerdos bilaterales, defendiendo la soberanía de México y descartando la posibilidad de agresiones estadounidenses en su territorio. Paralelamente, el gobierno de Estados Unidos anunció la entrega de seis millones de dólares en ayuda humanitaria a Cuba, destinada oficialmente a reparar los daños causados por el huracán Melissa. Sin embargo, este anuncio se da en medio de una ofensiva de Washington para cortar el suministro de petróleo a la isla.
El gobierno estadounidense atribuye la crisis humanitaria a la mala gestión del gobierno cubano y no a las restricciones al crudo. Por su parte, Cuba ha calificado la ayuda estadounidense de “hipócrita”, al considerar contradictorio ofrecer asistencia mientras se mantiene un bloqueo que agrava la situación. La crisis en Cuba se ve exacerbada por la persecución a las operaciones de traslado de combustible, que involucra a navieras, aseguradoras y bancos. Esto ha reducido la cantidad de proveedores y ha encarecido considerablemente los precios del crudo para la isla, afectando directamente la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional y provocando constantes apagones. Ante esta situación, el gobierno cubano anunció la implementación de un plan de contingencia.










