Líderes latinoamericanos responden con unidad y diplomacia a la injerencia de Estados Unidos en la región



La situación geopolítica en América Latina se ha tornado crítica tras un ataque militar de Estados Unidos a Venezuela el 3 de enero de 2026 y la consolidación del “Corolario Trump”, una actualización de la Doctrina Monroe que reafirma el unilateralismo y la presión económica estadounidense. En respuesta, jefes de Estado de la región, reunidos en un foro en Ciudad de Panamá, hicieron un llamado a la unidad para enfrentar la polarización y criticaron las acciones militares de Washington. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, condenó los bombardeos en Caracas y propuso que el expresidente Nicolás Maduro sea juzgado por tribunales regionales. Este convulso escenario es analizado en profundidad por la publicación ‘Problemáticas internacionales y mundiales desde el pensamiento latinoamericano’ de CLACSO. El libro ofrece un marco teórico para comprender la histórica vocación injerencista de Washington, que utiliza la democracia y los derechos humanos como pretexto para la intervención, así como las respuestas de la región, que incluyen esfuerzos de integración como la CELAC y la UNASUR. El texto se presenta como una herramienta fundamental para interpretar las complejas relaciones de poder y las resistencias desde el Sur Global. En este contexto, el presidente Petro ha adoptado una postura pragmática que busca reconfigurar el tablero diplomático. Una reciente llamada telefónica de 45 minutos con Donald Trump ha sido interpretada como un giro que deja sin discurso a los extremos ideológicos en Colombia. El gobierno colombiano busca proyectar un cambio de paradigma en la política antidrogas, respaldado por datos como la reducción del crecimiento de los cultivos de coca a un 3 % en 2024 (frente al 43 % en 2021), una cifra récord de 889 toneladas de cocaína incautadas y una drástica disminución de las muertes en operativos de erradicación forzada. Con estos resultados y una agenda que incluye la estabilización de indicadores macroeconómicos, Petro aspira a reposicionar a Colombia como un socio necesario para Estados Unidos, en lugar de un problema. Su objetivo es negociar con Washington en temas clave como el control migratorio y la estabilidad regional, buscando a cambio salir de la lista OFAC y promover una solución democrática y no bélica para la crisis venezolana.












