El gobierno de Gustavo Petro enfrenta críticas por sus recientes decisiones económicas y políticas



El presidente Gustavo Petro ha generado alerta en los mercados tras advertir sobre una inminente crisis de deuda pública en Colombia.
El mandatario atribuyó esta situación al rechazo del Congreso y la Corte Constitucional a sus propuestas de financiamiento, particularmente la suspensión del decreto de Emergencia Económica que buscaba recaudar $16 billones. Petro aseguró que el ajuste no recaerá sobre el gasto social, sino sobre la inversión pública.
Horas después de su advertencia, propuso comprar oro y traerlo al país como alternativa al dólar, una medida que ha sido cuestionada por llegar tarde, después de que el metal alcanzara precios récord en 2025 y 2026. En el ámbito fiscal, el gobierno ejecutó contrataciones por más de $1,3 billones en los 30 días previos a la entrada en vigencia de la ley de garantías, que restringe la vinculación de personal en época electoral. La medida, que incluye 9.282 nombramientos y 213 contratos con empresas en 10 entidades estatales, fue defendida por el Ejecutivo como una necesidad operativa.
Sin embargo, críticos como el exministro José Antonio Ocampo y otros analistas la consideran una estrategia de clientelismo para consolidar apoyo político de cara a las elecciones de 2026, que además ejerce presión sobre las finanzas públicas en un momento de estrechez fiscal. La política exterior también ha sido objeto de fuertes cuestionamientos. La senadora Paloma Valencia calificó las decisiones del presidente como un ejercicio de “capricho, irracionalidad y deseo de protagonismo”. Valencia criticó la denuncia del Tratado de Libre Comercio con Israel, argumentando que la decisión, motivada por la “vanidad” del presidente, perjudica las exportaciones colombianas, especialmente de carbón, y compromete la seguridad nacional al romper lazos con un proveedor clave de tecnología militar. Asimismo, señaló que la reactivación de un acuerdo automotriz con Brasil, que según ella destruyó la industria nacional, se hizo solo para asegurar la presencia del presidente Lula en una cumbre, demostrando que la política exterior se usa para fines ideológicos y no para proteger los intereses del país.






















