El Banco de la República alerta que la alta inflación en Colombia persistirá hasta 2027



La inflación en Colombia no está disminuyendo al ritmo previsto y, según el más reciente informe de política monetaria del Banco de la República, los precios seguirán altos por más tiempo del esperado. El banco central ajustó al alza sus proyecciones, estimando que para el cierre de 2026 la inflación se ubicará por encima del 6 % (específicamente en 6,3 %) y que para 2027, aunque se desacelerará, todavía estará en un 3,7 %, sin alcanzar la meta de largo plazo del 3 %. Entre las principales causas de esta persistencia inflacionaria se encuentran el fuerte aumento del salario mínimo, que ha impactado los costos de diversos servicios y productos; el encarecimiento de la energía y algunos servicios públicos; y una demanda interna que se mantiene alta. Como respuesta, la autoridad monetaria ha decidido mantener una política estricta, con tasas de interés elevadas, para frenar el consumo y controlar el alza de precios, advirtiendo que el proceso de ajuste será lento. Este panorama se complementa con la visión de analistas financieros, quienes perciben a Colombia como un país de “alta fricción” para la inversión, no necesariamente de alto riesgo, pero sí complejo debido a la incertidumbre regulatoria y fiscal.
Expertos señalan que decisiones gubernamentales recientes, como los decretos sobre el salario mínimo y las pensiones, han generado señales negativas que ahuyentan la inversión. Para los mercados, la previsibilidad de las políticas económicas y la estabilidad de las reglas de juego son más determinantes que el calendario electoral, destacando el papel del Banco de la República como un ancla de confianza. La situación fiscal es otro foco de gran preocupación.
César Pabón, de Corficolombiana, advirtió sobre una “crónica de una crisis fiscal anunciada”, con un gasto público que crece a un ritmo cinco veces mayor que los ingresos.
Se proyecta que el déficit fiscal para 2025 podría cerrar cerca del 6 % del PIB, el nivel más alto en 50 años, excluyendo la pandemia. Este desequilibrio presiona las finanzas públicas, encarece el crédito para hogares y empresas, y limita el crecimiento.
El consenso general apunta a la necesidad de una corrección fiscal creíble y un trabajo conjunto entre los sectores público y privado para reactivar la economía.


















