La reconciliación entre Gustavo Petro y Donald Trump obliga a la oposición colombiana a replantear su estrategia electoral



Tras un periodo de fuertes tensiones diplomáticas, que incluyó amenazas públicas por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una conversación telefónica con su homólogo colombiano, Gustavo Petro, marcó un sorpresivo punto de inflexión. El diálogo, calificado por Trump como “un honor”, resultó en el anuncio de una reunión bilateral en la Casa Blanca durante la primera semana de febrero, con el objetivo de abordar temas como la política antidrogas, la transición energética y la crisis climática. Este acercamiento ha tenido un impacto inmediato y profundo en el escenario político colombiano, especialmente para los sectores de la oposición de derecha. Durante meses, estos grupos habían centrado su estrategia de campaña para las elecciones de 2026 en criticar el manejo de Petro de la relación con Estados Unidos, presentándolo como un riesgo para la estabilidad y la alianza histórica entre ambas naciones. La restauración de los canales diplomáticos los ha despojado de su principal “caballo de batalla”, obligándolos a replantear su discurso.
El nuevo contexto fuerza a la oposición a virar hacia asuntos internos como la seguridad y la economía, en un movimiento que, según analistas, revela fracturas en su cohesión. Para el presidente Petro, la distensión representa una doble victoria: logra neutralizar una crisis externa con un socio estratégico y, al mismo tiempo, desactiva una de las narrativas más potentes en su contra a nivel doméstico.
El gobierno colombiano enmarca el suceso como un ejercicio de soberanía y pragmatismo diplomático. La crisis se interpreta como una manifestación de la nueva política exterior de Colombia bajo el mandato de Petro, que busca una mayor autonomía frente a la tradicional subordinación a Washington. La futura reunión en Washington será clave para definir si es posible construir una nueva etapa en la relación bilateral basada en el respeto mutuo, o si las tensiones resurgirán. Mientras Trump prioriza la lucha contra el narcotráfico, Petro busca enfocar la agenda en la cooperación climática, un equilibrio que definirá el futuro de los vínculos entre ambos países.














