Israel reconoce la independencia de Somalilandia y genera tensiones en el Cuerno de África



El gobierno de Israel, encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, anunció el 26 de diciembre de 2025 el reconocimiento de la República de Somalilandia como un Estado independiente. Este movimiento convierte a Israel en el primer país miembro de las Naciones Unidas en dar este paso desde que Somalilandia proclamó su independencia de Somalia en 1991, tras la caída del régimen de Siad Barre. Durante más de 30 años, a pesar de funcionar como un Estado de facto con instituciones propias, moneda y fuerzas de seguridad, no había logrado el aval de la comunidad internacional. La historia de Somalilandia está marcada por un breve período de independencia en 1960, tras ser un protectorado británico, antes de unirse a la Somalia italiana. Sin embargo, la unión fue conflictiva, y la marginación se agudizó bajo el régimen de Barre, que según un informe de Naciones Unidas, perpetró un genocidio contra el pueblo isaaq, mayoritario en la región, entre 1987 y 1989. Mientras Somalia se sumía en la guerra civil en 1991, Somalilandia inició su camino hacia la construcción de un Estado estable. La reacción a la decisión israelí ha sido polarizada. El presidente somalilandés, Abdirahman Mohamed Abdullahi, la calificó como un "momento histórico". Por el contrario, Somalia la rechazó enérgicamente, considerándola un "ataque deliberado" y una violación a su soberanía e integridad territorial. A esta condena se sumaron la Unión Africana y un comunicado conjunto de Egipto, Turquía y Yibuti, que calificaron el anuncio como una amenaza a la estabilidad regional. En Mogadiscio, la población también ha mostrado su rechazo, y algunos acusan a Israel de querer desplazar palestinos a la zona. Israel ha manifestado su interés en ampliar la cooperación con Somalilandia en áreas como agricultura, tecnología y salud, enmarcando la decisión en la lógica de los Acuerdos de Abraham. Para Somalilandia, este reconocimiento es un triunfo diplomático que podría abrir la puerta a nuevos aliados, aunque también intensifica las tensiones con Somalia y reconfigura las alianzas en una región estratégica por su cercanía al Golfo de Adén.










