El cruce de Rafah reabre limitadamente mientras continúan los ataques israelíes y se agrava la crisis humanitaria en Gaza



Este lunes 2 de febrero, el paso fronterizo de Rafah, la única salida de la Franja de Gaza que no es controlada por Israel, reabrió de forma limitada tras permanecer cerrado desde mayo de 2024. La medida, supervisada por la misión europea EUBAM y enmarcada en la tregua de Donald Trump, permite el tránsito peatonal de un número reducido de personas con autorización previa de las autoridades israelíes. En el primer día, se esperaba la salida de 150 personas y el ingreso de 50, lo que representa un “rayo de esperanza” para las familias que buscan reencontrarse y acceder a servicios esenciales. Sin embargo, esta apertura se ve opacada por la continuación de la violencia. A pesar del cese al fuego vigente, las fuerzas aéreas israelíes ejecutaron bombardeos sistemáticos en zonas civiles de Gaza, causando la muerte de al menos 32 personas, entre ellas siete niños. Los ataques impactaron refugios para desplazados en Al Mawasi y edificios residenciales, elevando la cifra de fallecidos durante la tregua a más de 510. La comandancia israelí justificó las acciones como una respuesta a supuestos movimientos de combatientes, pero los hechos evidencian un impacto desproporcionado sobre la población civil. La crisis humanitaria se profundiza con la urgencia de evacuar a cerca de 20.000 palestinos, entre niños y adultos, que necesitan atención médica fuera de la Franja. La situación se complica aún más con la orden de Israel para que Médicos Sin Fronteras (MSF) cese sus operaciones antes del 28 de febrero. La organización humanitaria se negó a entregar una lista con los datos de su personal palestino al no recibir garantías de seguridad por parte de las autoridades israelíes, en un contexto donde ya han muerto cerca de 1.700 trabajadores de la salud.













