Donald Trump considera desplegar un segundo portaaviones en medio de la crisis con Irán



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que su administración analiza seriamente el envío de un segundo grupo de ataque de portaaviones al Medio Oriente, elevando la presión diplomática y militar sobre Irán. Esta medida se enmarca en una estrategia de «máxima presión» que combina severas sanciones económicas con exhibiciones de poderío bélico para forzar un cambio en el programa nuclear iraní. El objetivo del despliegue es fortalecer la presencia del Pentágono en el Golfo Pérsico, vigilar rutas energéticas estratégicas y servir como preparación ante una eventual acción militar si las actuales mesas de diálogo no prosperan.
Tácticamente, un segundo portaaviones duplicaría la capacidad de fuego y permitiría operaciones aéreas y de vigilancia ininterrumpidas. Fuentes del Departamento de Defensa informaron que ya se están preparando los planes logísticos para coordinar ambas flotas cerca del Estrecho de Ormuz. Sin embargo, analistas de inteligencia advierten que este incremento de la presencia naval eleva el riesgo de una confrontación no deseada o roces accidentales con la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. En el plano internacional, la Casa Blanca busca el respaldo de aliados regionales como Arabia Saudita e Israel, quienes apoyan una postura más dura contra Teherán.
La Quinta Flota de EE. UU. ya ha incrementado sus ejercicios de entrenamiento en la zona.
Por su parte, diversas potencias europeas han expresado su preocupación por el aumento de la retórica belicista.
Irán ha calificado las acciones estadounidenses como «terrorismo psicológico», asegurando que sus defensas costeras están preparadas para responder a cualquier incursión.
Esta escalada mantiene en vilo a los mercados globales de petróleo, que podrían verse afectados por cualquier interrupción en el flujo de crudo. La decisión final de Trump dependerá del avance de las conversaciones secretas que se intentan sostener con la República Islámica.
Mientras tanto, el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) se mantiene en alerta máxima, a la espera de la confirmación oficial para ejecutar las órdenes presidenciales en un escenario de alta incertidumbre geopolítica para el año 2026.
















