Las protestas masivas en Irán se extienden por la crisis económica y el desplome de la moneda



Por tercer día consecutivo, Irán es escenario de multitudinarias protestas en diversas ciudades debido a la grave crisis económica que atraviesa el país. El detonante principal ha sido la depreciación crónica del rial, la moneda nacional, que alcanzó su mínimo histórico frente al dólar, provocando una hiperinflación superior al 50 % y un drástico aumento en el costo de vida.
Esta situación ha generado las movilizaciones más grandes desde 2022.
Las manifestaciones fueron iniciadas por comerciantes, quienes cerraron sus negocios en señal de repudio, y posteriormente se unieron estudiantes universitarios en las principales urbes del país.
La crisis también ha tenido consecuencias en el ámbito gubernamental, con la renuncia del director del Banco Central. En respuesta, el presidente Masoud Pezeshkian ha anunciado ajustes al presupuesto y ha instado a sus funcionarios, incluido el Ministerio del Interior, a escuchar las "demandas legítimas" de los manifestantes. Desde la oposición, el líder Reza Pahlavi ha calificado las protestas como el inicio de una "revolución nacional" y ha hecho un llamado a todos los sectores de la sociedad iraní, incluyendo empleados gubernamentales, trabajadores y jubilados, a sumarse a las huelgas y a tomar el control de las calles. Pahlavi enumeró más de 30 ciudades con focos de protesta, como Teherán, Mashhad, Isfahan y Shiraz.
Además, instó a la diáspora iraní a nivel mundial a amplificar la voz del pueblo a través de la campaña "Rise Iran" para visibilizar la situación ante la comunidad internacional.











