La economía colombiana muestra señales mixtas con alivios financieros y alertas de fragilidad estructural



Para 2026, los consumidores colombianos recibirán un alivio financiero con la anunciada reducción de las tasas de interés de las tarjetas de crédito, que podrían disminuir entre 1,0 y 2,5 puntos porcentuales.
Esta medida responde a un contexto macroeconómico más favorable, con una inflación moderada. El panorama se complementa con cifras oficiales del gobierno para el cierre de 2025 que muestran un crecimiento del PIB del 3,6 % en el tercer trimestre y una tasa de desempleo que bajó al 8,2 %, aunque con un aumento en la informalidad. En paralelo, el país ha logrado avances significativos en inclusión financiera, alcanzando una cobertura del 96,3 % de la población adulta en 2024. Sin embargo, persisten desafíos importantes para convertir este acceso en un uso efectivo de los productos financieros, especialmente en zonas rurales y regiones como el Caribe y el Pacífico, donde la brecha es profunda. En este contexto, se destaca el papel del sistema cooperativo para impulsar el crédito productivo, con hitos como la autorización de la primera Cooperativa de Ahorro y Crédito en el Cauca, buscando que la financiación transforme las condiciones de vida de pequeños productores y emprendedores. A pesar de estos indicadores positivos, existen serias advertencias sobre la fragilidad real de la economía.
Analistas señalan que las finanzas del Estado enfrentan dificultades, lo que sugiere que el dinamismo aparente no se sostiene en una base productiva sólida. Se argumenta que el alto consumo está impulsado por un elevado gasto público y por economías ilegales, mientras que el ahorro privado se encuentra en niveles históricamente bajos.
Esta situación es descrita como una "bomba de tiempo" fiscal que podría heredar la próxima administración.
Este escenario económico dual se enmarca en el final del gobierno de Gustavo Petro, que, si bien muestra logros en cifras económicas y reformas sociales, enfrenta críticas por el deterioro del orden público y la creciente polarización política. La propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente y las tensiones diplomáticas marcan un cierre de mandato complejo, que perfila un 2026 decisivo para el rumbo del país.
























