La inteligencia artificial se consolida en el trabajo y la educación en medio de beneficios productivos y crecientes riesgos de seguridad



Un estudio de Ipsos para Google revela que América Latina lidera la adopción de inteligencia artificial (IA) a un ritmo superior al promedio mundial, impulsada principalmente por su uso en el aprendizaje y el trabajo. Durante 2025, el 62 % de los usuarios globales utilizó chatbots habitualmente. El aprendizaje es el principal motor de adopción, con un 74 % de usuarios globales recurriendo a la IA para adquirir conocimientos, cifra que en la región alcanza hasta el 85 % entre estudiantes y docentes. Esta integración fomenta una visión positiva, donde dos de cada tres personas creen que la IA beneficiará a los trabajadores si reciben la capacitación adecuada. En el ámbito laboral, la tecnología se consolida como una aliada para la productividad al automatizar tareas repetitivas y optimizar procesos en sectores como la industria, la logística y la salud. La expansión de la IA está reconfigurando el mercado laboral, no solo al automatizar funciones, sino también al crear nuevas profesiones como analistas de datos y especialistas en automatización, y al transformar roles tradicionales. Esto exige nuevas competencias como el pensamiento crítico, la creatividad y la alfabetización digital, posicionando la formación continua como un factor clave para facilitar la transición hacia los empleos emergentes.
Sin embargo, esta rápida adopción conlleva riesgos significativos.
Un análisis de Unit 42, de Palo Alto Networks, reportó el primer ciberataque global orquestado en un 90 % por IA, afectando a 30 organizaciones de sectores críticos. Los ciberdelincuentes utilizan modelos de IA sin restricciones para crear ataques de phishing más creíbles y código malicioso. Para las pymes, los peligros incluyen la fuga de datos por el uso de herramientas no corporativas y el incumplimiento de normativas de protección de datos. En el entorno laboral, surgen preocupaciones sobre la vigilancia excesiva de los empleados y la reproducción de sesgos en algoritmos de contratación. Ante este panorama, existe un consenso creciente sobre la necesidad de una regulación que garantice un uso ético y responsable de la IA. El debate se centra en la protección de datos, la transparencia de los algoritmos y la supervisión humana en la toma de decisiones automatizadas. Se destaca la importancia de fomentar la innovación y de promover la colaboración entre los sectores público y privado para construir un marco de confianza donde la eficiencia tecnológica y la protección laboral avancen de la mano.










