Israel enfrenta tensiones por la crisis humanitaria en Gaza y acusa a Venezuela de nexos con Irán



Tras dos años de guerra, en 2025 se ha impuesto un frágil alto el fuego entre Israel y Hamás en la Franja de Gaza, impulsado por la presión de Estados Unidos. Sin embargo, la vida cotidiana para miles de familias palestinas sigue siendo extremadamente difícil en medio de promesas de reconstrucción. La población sobrevive en campamentos improvisados, enfrentando inundaciones y una aguda crisis humanitaria que persiste sin una solución a la vista, marcando la agenda internacional. La labor de las organizaciones humanitarias en la zona se ve amenazada por las políticas israelíes. El gobierno de Israel ha advertido que podría prohibir la operación de 37 ONG en Gaza si no cumplen con sus exigencias, una decisión que ha sido criticada por las Naciones Unidas y la Unión Europea por su grave impacto en la ayuda. En este contexto, la organización Médicos sin Fronteras ha solicitado a Israel autorizaciones y garantías legales para poder continuar sus operaciones en Gaza y Cisjordania en 2026, advirtiendo que de lo contrario podrían suspender sus actividades. Paralelamente a la crisis local, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha extendido sus focos de tensión a América Latina. Netanyahu acusó al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela de servir como un punto de conexión para que Irán exporte terrorismo de organizaciones como Hezbolá y Hamás hacia el continente americano. Según el mandatario, Israel ha logrado degradar significativamente las capacidades de Irán, pero la amenaza persiste no solo para su país, sino también para los aliados de Estados Unidos.
Estas declaraciones se producen mientras Washington intensifica sus operaciones contra el narcotráfico en la región, vinculando estas redes con grupos considerados terroristas.











