Ecuador aumenta en 900% la tarifa de transporte de petróleo colombiano en medio de una escalada comercial



La tensión comercial entre Colombia y Ecuador escaló a finales de enero de 2026, cuando Ecuador anunció un incremento del 900% en la tarifa para el transporte de crudo colombiano a través del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), pasando de aproximadamente 3 a 30 dólares por barril. Esta medida afecta directamente a la producción de entre 10.000 y 12.000 barriles diarios de Ecopetrol y otras empresas privadas en el sur de Colombia, que dependen de esta infraestructura para exportar su petróleo por el puerto de Esmeraldas debido a la indisponibilidad del Oleoducto Trasandino y a las condiciones de seguridad en la zona. Este aumento tarifario es la más reciente de una serie de acciones recíprocas. La decisión ecuatoriana, que entró en vigor el 23 de enero, fue una respuesta a la suspensión de la venta de energía eléctrica por parte de Colombia desde el 22 de enero. A su vez, la medida de Colombia respondía a la imposición de aranceles del 30% por parte de Ecuador a productos colombianos, anunciada el 21 de enero bajo el argumento de una supuesta “falta de cooperación en materia de seguridad”.
El impacto económico es significativo para Colombia.
El costo diario del transporte de crudo se multiplicaría por diez, pasando de unos 36.000 a 360.000 dólares.
La Asociación Colombiana del Petróleo (ACP) advirtió que esto podría llevar a la suspensión de la producción en la cuenca del Putumayo, afectando principalmente a las pequeñas y medianas productoras. Aunque el volumen transportado representa menos del 2% de la producción total de Ecopetrol, la medida reduce la competitividad, los márgenes de la estatal, las regalías para la nación y los dividendos. No obstante, algunos expertos señalan que Ecopetrol cuenta con capacidad de almacenamiento para mitigar el impacto a corto plazo.
Si bien la medida afecta al sector petrolero colombiano, los analistas coinciden en que el mayor golpe en esta disputa lo recibe Ecuador en términos de seguridad energética. Colombia ha sido un respaldo crucial para el sistema eléctrico ecuatoriano, llegando a cubrir entre el 8% y el 10% de su demanda en momentos críticos. La interrupción de este suministro expone a Ecuador a mayores costos o a un riesgo de racionamiento, mientras que Colombia no depende de su vecino para cubrir su demanda eléctrica.
El consenso general es que se requiere una solución diplomática para evitar mayores perjuicios en ambas economías.






















