El sector agrícola colombiano registra un crecimiento significativo pero enfrenta desafíos en infraestructura rural


El sector agropecuario en Colombia muestra una sólida recuperación, reflejada en un crecimiento del 39,8 % en las exportaciones durante noviembre de 2025 en comparación con el mismo mes del año anterior, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Este dinamismo es impulsado por un desempeño positivo en las cosechas y un aumento en la productividad en diversas regiones del país, con avances significativos en cultivos clave como café, cacao, frutas, hortalizas y granos.
Este buen momento del agro se atribuye a una combinación de factores, entre los que se destacan las condiciones climáticas favorables, la adopción de mejores prácticas agrícolas y la asistencia técnica. Estas mejoras han permitido optimizar los procesos de siembra y recolección, elevando la calidad de los productos y reduciendo pérdidas. Como resultado, se ha fortalecido el abastecimiento interno, han mejorado los ingresos de las familias campesinas y se ha generado más empleo rural, dinamizando las economías locales y contribuyendo a la seguridad alimentaria del país.
No obstante, el desarrollo del sector enfrenta importantes desafíos estructurales, principalmente en materia de infraestructura. Un ejemplo es el municipio de Gigante, donde la construcción de una placa huella ha facilitado el transporte de productos agrícolas y mejorado la conectividad. Si bien esta obra es beneficiosa para la comunidad local al reducir costos logísticos y mejorar la seguridad, también evidencia las limitaciones de la inversión pública, que a menudo se concentra en intervenciones puntuales en lugar de una planificación integral.
Expertos señalan que el rezago acumulado en vías rurales adecuadas limita el potencial del campo. Para que el progreso sea sostenible, es necesario que las administraciones implementen políticas públicas coherentes que garanticen la continuidad y ampliación de la infraestructura rural de manera equitativa. La verdadera transformación del agro colombiano no solo se medirá por el aumento en la producción, sino por la capacidad de crear condiciones estructurales que sostengan este crecimiento a largo plazo.











