Protestas en Irán por la crisis económica generan tensiones con Estados Unidos



Irán se enfrenta a una escalada de disturbios sociales que se han extendido por varias ciudades del país durante las últimas semanas.
El detonante principal de las manifestaciones es la precaria situación económica, marcada por el alto costo de la vida y el colapso de la moneda local. Este profundo malestar ha llevado a los ciudadanos a las calles, en movilizaciones que, aunque inicialmente centradas en la economía, han adquirido un carácter más amplio con demandas de derechos. Los enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad han resultado en un saldo de varios muertos, incluyendo tanto a civiles como a un integrante de las fuerzas del orden. A pesar de la gravedad de la situación, se ha señalado que los disturbios actuales no alcanzan la magnitud de las protestas masivas que ocurrieron en 2022 tras la muerte de Mahsa Amini. La respuesta del Gobierno iraní ha sido dual. Por un lado, ha prometido atender las demandas sociales de la población. Por otro, ha acusado la existencia de “presiones externas” e “injerencia internacional” como responsables de la agitación.
Altos funcionarios han advertido directamente a Estados Unidos que cualquier tipo de intervención es considerada una “línea roja” que acarreará “graves consecuencias”.
Esta advertencia surge en respuesta a las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien amenazó con acudir al rescate de los ciudadanos iraníes que se manifiestan.
La postura de Estados Unidos ha añadido un componente de tensión internacional al ya complejo panorama interno del país.












