El sector del carbón en Colombia enfrentó una drástica caída en exportaciones y producción durante 2025



En un cambio significativo para la balanza comercial de Colombia, las exportaciones de café superaron a las de carbón durante 2025, un hecho que no ocurría desde el año 2000. Según cifras oficiales, las ventas de café alcanzaron los US$5.788 millones, mientras que las de carbón sumaron US$4.901 millones.
Este resultado refleja una severa contracción para el sector minero, cuyas exportaciones disminuyeron un 21,2 % en volumen y un 31,8 % en ingresos en comparación con 2024.
La caída es aún más pronunciada si se compara con el pico de 2022, superando el 60 %. Representantes del sector, como la Federación Nacional de Productores de Carbón (Fenalcarbón), atribuyen esta crisis a un ciclo de precios internacionales bajos y a un exceso de inventarios a nivel global. Sin embargo, señalan como factor determinante el aumento de la carga tributaria en Colombia. Entre las medidas que afectaron la competitividad se encuentran una sobretasa permanente de renta del 10 %, un cobro adicional del 1 % a las ventas por la emergencia económica y un incremento en la retención del 1,6 % al 4,5 %, lo que impactó directamente el flujo de caja de las empresas. Las consecuencias de esta contracción son significativas para el país. Se proyecta una disminución del 29 % en el recaudo de regalías, lo que equivale a una pérdida de aproximadamente $2 billones de pesos para las finanzas de municipios y departamentos. Empresas líderes como Drummond Ltd., aunque se mantuvieron como el mayor productor y exportador del país, reportaron una reducción del 16,7 % en sus exportaciones.
Fenalcarbón advirtió sobre el riesgo para el empleo, estimando que podrían perderse hasta 150.000 puestos de trabajo en la cadena productiva.
A pesar de este panorama adverso a nivel nacional, la demanda mundial de carbón continuó creciendo en 2025, con un consumo récord impulsado principalmente por los mercados asiáticos. Ante la coyuntura local, las compañías carboníferas en Colombia han adoptado una postura de prudencia, congelando planes de expansión e inversión a la espera de un posible cambio en la política pública tras las elecciones presidenciales de 2026. La competitividad del carbón colombiano en los mercados internacionales dependerá de una revaluación de los costos tributarios y logísticos.














