Gobierno anuncia baja en tarifas de energía mientras propone recargo para saldar deuda de Air-e



El Ministerio de Minas y Energía anunció que, durante los últimos dos años, las tarifas de energía eléctrica han disminuido más de un 16% a nivel nacional y sobre un 28% en la región Caribe. Según la cartera, esta baja revierte una tendencia de incrementos anuales cercanos al 25,9% que se registraba al inicio de la actual administración. El costo promedio actual para los usuarios de Air-e es de $796/kWh, una reducción del 34%, y para los de Afinia es de $879/kWh, un 22% menos, lo que se traduciría en ahorros mensuales de entre $30.000 y $70.000 para millones de hogares. En contraste con esta reducción, el mismo ministerio está preparando una resolución para implementar un recargo temporal de $8 por kilovatio-hora (kWh) en las facturas de todos los usuarios del país. El objetivo es recaudar fondos para pagar la deuda de 1.6 billones de pesos que la empresa Air-e, actualmente intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos, tiene con compañías generadoras y transmisoras. Este recargo representaría un aumento aproximado del 1% en la factura de un usuario promedio. La medida ha recibido el respaldo de gremios del sector.
Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, y Juan Ricardo Ortega, presidente del Grupo Energía Bogotá, la calificaron como un esfuerzo necesario para evitar un colapso sistémico en cadena.
Explicaron que, si Air-e no paga, las demás empresas del sector se verían afectadas.
Según Castañeda, la opción de usar el Presupuesto General de la Nación no era viable por la situación fiscal del país. Ortega también señaló que los problemas financieros de la comercializadora se originaron en los alivios tarifarios implementados durante la pandemia. Sin embargo, la propuesta genera escepticismo entre los ciudadanos que aseguran no percibir las bajas anunciadas en sus facturas.
Voces críticas, como la de Marta Aguilar, directora de la Asociación Colombiana de Comercializadores de Energía, se oponen a que los usuarios asuman la deuda, argumentando que Air-e está recaudando dinero y debería tener un plan de pagos. Esta dualidad entre tarifas a la baja y nuevos cobros es vista por analistas como un síntoma de problemas estructurales del sector, donde se recurre a soluciones coyunturales en lugar de abordar fallas de fondo en la gestión y la infraestructura.












