De las Aulas a la Reconciliación: El Rol Transformador de la Educación en la Construcción de Paz en Colombia



En el departamento del Cauca, la educación se ha convertido en un símbolo de esperanza con la graduación de 89 personas como bachilleres, incluyendo firmantes del Acuerdo de Paz, sus familiares y miembros de la comunidad. Este logro fue posible gracias a los programas de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), como la ‘Estrategia Maestro Itinerante’, en colaboración con la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), y el Modelo Educativo Flexible Tejiendo Saberes.
El testimonio de Miguel Ipia, firmante de paz que aspira a estudiar derechos humanos para ser líder social, refleja el impacto transformador de estas iniciativas.
De los graduados, 42 pertenecen a ‘Maestro Itinerante’ y 47 al modelo ‘Tejiendo Saberes’, que integra a toda la comunidad.
Esta apuesta por la educación para la paz se extiende a otras regiones.
En el Valle del Cauca, la gobernadora Dilian Francisca Toro ha impulsado una estrategia sostenida desde 2016.
Programas como PILEO han mejorado los resultados en lectura crítica en el 70 % de los municipios. Además, el departamento ha implementado un programa de educación socioemocional que ha formado a 909 docentes y 9.200 niños en manejo de emociones y convivencia pacífica. Otro programa destacado es el de las Asociaciones de Futuros Agricultores (AFAS), que convierte a jóvenes de huertas escolares en emprendedores rurales. En paralelo, la formación de las nuevas generaciones es clave en municipios como Piedecuesta, Santander.
Allí, el Centro de Interés ‘Líderes Mediadores por la Paz’ impacta a 2.800 estudiantes, enseñándoles a dialogar y resolver conflictos. Esta iniciativa local forma parte de una estrategia nacional del Ministerio de Educación que beneficia a más de un millón de estudiantes en 1.043 municipios. A pesar de los avances, se señalan desafíos, como la necesidad de mayor inversión del Gobierno Nacional para mejorar la calidad, reducir la deserción escolar y ampliar la cobertura en preescolar. No obstante, estos esfuerzos demuestran que la educación, en sus diversas formas, es un motor fundamental para reconstruir el tejido social y consolidar una paz duradera en los territorios colombianos.















