Empresas en Colombia eliminan el salario integral como respuesta al alza del salario mínimo de 2026



El aumento del 23,7 % en el salario mínimo para 2026, una cifra muy superior a la inflación de 5,10 % con la que cerró 2025, está generando un fuerte impacto en las finanzas de las empresas colombianas. Como respuesta, un número creciente de compañías ha comenzado a ajustar sus estructuras de remuneración, afectando un beneficio destinado a los trabajadores con mayores ingresos: el salario integral. Según un estudio de la Federación Colombiana de Gestión Humana (ACRIP), que consultó a más de 150 organizaciones, más del 14 % de las empresas ya ha migrado a sus empleados del esquema de salario integral al de salario ordinario. El salario integral, que por ley no puede ser inferior a 13 salarios mínimos mensuales, agrupa en un solo pago el sueldo y la mayoría de las prestaciones sociales, a excepción de las vacaciones. Con el nuevo salario mínimo, el piso de esta modalidad ascendió a $22.761.765 mensuales, lo que elevó automáticamente los costos fijos para los empleadores. ACRIP advirtió que el incremento decretado está por encima de la realidad financiera y productiva del sector empresarial, que proyectaba aumentos promedio del 6,2 %. Además del cambio en la modalidad salarial, las compañías han adoptado otras estrategias para absorber el impacto.
Un 32 % ha reducido gastos e implementado medidas de austeridad, mientras que un 24 % ha optado por la automatización de procesos mediante inteligencia artificial.
El cambio de salario integral a ordinario no reduce necesariamente el ingreso mensual del trabajador, pero sí modifica la forma en que se liquidan sus beneficios, distribuyendo los costos de prestaciones a lo largo del año. Mientras el Gobierno y las centrales obreras defienden el alza como un motor para el consumo, el sector empresarial insiste en que presiona sus márgenes y obliga a revaluar políticas de compensación, como lo demuestra la creciente eliminación de esta figura salarial.

















