Crisis Electoral en Honduras: Acusaciones de Fraude y Tensión Política Definen el Reñido Escrutinio Presidencial



Con más del 99 % de los votos escrutados en las elecciones presidenciales de Honduras, el candidato conservador Nasry Asfura mantiene una mínima ventaja sobre su rival del partido liberal, Salvador Nasralla. Sin embargo, la definición del ganador se encuentra en suspenso debido a la existencia de aproximadamente 500.000 votos que están "en litigio", lo que ha generado un clima de alta incertidumbre y tensión en la nación centroamericana a más de una semana de los comicios. Las acusaciones de irregularidades no se han hecho esperar.
El candidato Salvador Nasralla ha denunciado públicamente un "fraude" en el conteo, señalando directamente a la autoridad electoral por fallos en el sistema que, según él, le han impedido registrar actas que le serían favorables.
Ante esta situación, Nasralla exige un recuento oficial y total de los votos para garantizar la transparencia del proceso. La denuncia más contundente proviene de la actual presidenta, la izquierdista Xiomara Castro, quien ha calificado la situación como un "golpe electoral en curso". La mandataria aseguró que las votaciones están "viciadas de nulidad" por "manipulaciones" en el sistema de recuento rápido y denunció una supuesta injerencia del gobierno de Estados Unidos, recordando que Donald Trump había pedido el voto para Asfura. En línea con la presidenta, el partido de gobierno, Libertad y Refundación (Libre), coordinado por Manuel Zelaya Rosales, rechazó los resultados preliminares (TREP) y convocó a sus militantes a movilizarse hacia las instalaciones del Consejo Nacional Electoral (CNE) para exigir una revisión completa del escrutinio. La crisis ha escalado con protestas que han llegado hasta la sede del CNE.
Se espera que este miércoles 10 de diciembre inicie un escrutinio especial para dirimir las inconsistencias, un paso clave que podría definir el futuro político del país en medio de un ambiente polarizado y conflictivo.










